22/4/10

Tradicional Corrida de Primavera de Brihuega.

Tradicional Corrida de Primavera de Brihuega. Domingo, 11 de abril del 2010, a las 17:30 horas. Lleno de no hay billetes. Seis toros de “La Palmosilla” (De Tarifa, Cádiz. Divisa: azul celeste y rojo. Señal de orejas: orejisana la izquierda y muesca en la derecha), pequeños y de desigual comportamiento y hechuras. Enrique Ponce (de burdeos y oro), una oreja y dos orejas. José Antonio “Morante de la Puebla” (de caña y oro con remates negros), una oreja y pitos. Cayetano (de marfil y oro), una oreja en cada toro.

No sabemos quién pudo más: las ganas de disfrutar de una buena tarde de toros por parte de los verdaderos aficionados o la atracción que ejercieron sobre cotillas y curiosos los varios famosos que acudieron al coso briocense.

Sea lo que fuere, el caso es que la Plaza de “La Muralla” estaba llena hasta la bandera. Y es que la ocasión lo requería, ya que este año se había presentado un cartel pensado para satisfacer todos los gustos. Hay quien vino buscando la extraordinaria torería de Ponce y Morante y quien se sintió atraído por la asistencia del casi idolatrado por las revistas del corazón, Cayetano Rivera Ordóñez.

Abría plaza el veterano diestro de Chiva, que recibió a su primero con una buena tanda de verónicas, un toro soso al que Ponce sacó todo lo que tenía dentro, deleitando a los espectadores con buenas tandas de muletazos por ambos pitones. Pasaportó a su oponente con una estocada honda que le valió una oreja.

Pero fue en el segundo de su lote, cuarto de la tarde, cuando el valenciano demostró que sigue en la cumbre del toreo. El burel, mansote y difícil en todo momento, le puso las cosas complicadas, pero Ponce hizo lo que siempre hace: esforzarse al máximo y triunfar.

Cuajó una bellísima faena de muleta, de la que destacaremos las tandas de derechazos de buena factura y la serie de redondos con la rodilla en tierra, con los que se ganó al público que pidió para el matador las dos orejas, las cuales le fueron concedidas tras caer el toro con una estocada trasera hasta la bola.

Morante supo encandilar al público en su primero, al que saludó a su salida de forma ejemplar con la brega. Muleteó el de la Puebla con maestría, firmando con su sello personal buenas tandas de derechazos y pases de pecho, lo que le valió un trofeo. Como siempre, el sevillano le imprimió a su faena ese toque de toreo añejo que tanto nos gusta a algunos aficionados.

El quinto tuvo que ser devuelto a corrales por una patente cojera. Lo que no gustó es la forma en que lo hizo el presidente, ordenando la devolución con el toro ya picado y banderilleado. Quizá fue eso lo que desilusionó a don José Antonio, que se quitó de en medio al sobrero tan pronto como pudo.

Cerraba la terna Cayetano, que toreó al primero de su lote de forma mediocre. Lo más notable de la lidia fue el quite por tafalleras que realizó el diestro, causando regocijo en el tendido.

Con el sexto estuvo más acertado, ya que el animal demostró ser el más bravo de la corrida, y consiguió ejecutar notorias tandas de muletazos con la diestra y la zurda. Fue premiado con un apéndice.

Por tanto, abrieron la “Puerta Grande” Enrique Ponce y Cayetano, y fue despedido injustamente con pitos “Morante de la Puebla”.

De este modo terminó la “Tradicional Corrida de Primavera”, que un año más ha congregado a gentes venidas de diferentes lugares de España en la humilde plaza alcarreña.

Víctor Foguer

http://www.youtube.com/watch?v=f0qMiIix0GI

http://www.youtube.com/watch?v=ECSl1SadSJ8

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