
Que “El Juli”estuvo muy por encima de sus toros y se entregó al máximo es indiscutible. Que “El Fandi” enloqueció con dos extraordinarios tercios de banderillas, y supo lidiar a los de su lote con arte, por supuesto. Que Aparicio defraudó sin aportar ni un ápice de su esfuerzo, es una realidad indudable.
Así podríamos resumir la tercera y última de feria, anunciada con ganado de Parladé, quizá el cartel mejor rematado de los tres que se han presentado. Una tarde entretenida en la que se pudo ver de todo: bueno y malo.
Abrió plaza Julio Aparicio, que sustituía a “El Cid”, con un astado burraco, de escasas fuerzas, que salio suelto del capote, haciendo temer lo peor. En el caballo pareció arreglarse, pues recibió dos puyazos, pero todas las esperanzas se desvanecieron en la muleta, ya que el morlaco no presto atención al engaño, añadiendo el agravante de que el matador no puso nada de su parte. Tras una media estocada fea pero efectiva, fue “obsequiado” con pitos y abucheos, y se retiró al callejón sin sacar ni un solo pase en condiciones.
Pero Julián López caldeo el ambiente con un toro que, junto al tercero, fueron los más nobles y bravos. El diestro lo dio todo y cuajó una espléndida faena en el centro del ruedo, con un bella tanda de derechazos que gustaron al público. La mala suerte vino de la mano de los aceros, pues tras una media estocada algo trasera, precisó de cuatro descabellos para que su oponente rodara, perdiendo así toda opción a los trofeos, aunque fue ovacionado.
El espectáculo llegó con el tercero, un animal que fue de menos a más, manseando en la salida y sin humillar en la capa de David Fandila. Incluso fue pedida la devolución a toriles. Pero lo verdaderamente asombroso llegó en el tercio de varas. El toro huyó nada notar la puya en su piel, pero inexplicablemente volvió al caballo tomando la vara con ganas y romaneando, sin cabecear ni aflojar. Y “El Fandi” triunfó. Colocó los garapullos de manera ejemplar, y dio una lección de toreo dominando con la derecha y templando con la zurda. Solo tuvo que clavar el estoque hasta dentro para cortar las dos orejas de su rival.
De nuevo Aparicio, y de nuevo otro burel descastado y mansote, y de nuevo el respetable se quedó con las ganas de ver al menos a un Julio voluntarioso. Y para rematar, un pinchazo, una estocada, tres descabellos y la puntilla. Mejor ni hablamos.
En su segundo, “El Juli” siguió en su tónica, entregándose e intentándolo todo con un toro muy flojo al que exprimió al máximo con la franela, consiguiendo algunos lances de bella factura. Se marchó con un apéndice auditivo. Quizá lo más relevante fue un quite por chicuelinas rematadas por garbosa revolera de “El Fandi”, que recibió al último de la tarde con dos largas cambiadas de rodillas y una tanda de verónicas clausuradas, otra vez, por una vistosa revolera. Y también se repitió el quite por chicuelinas para llevar el toro al caballo. Agradó a los espectadores con los palitroques, como viene siendo costumbre, y se lució con varias tandas de muletazos, aunque al final el cornúpeta se rajó reculando en tablas. Otra oreja y salida por la Puerta Grande tras dejar una estocada entera.
Víctor Foguer

